Siempre se ha dicho, y con razón, que el público de Fuenlabrada gusta de identificarse con su equipo cuando ve que éste se entrega, que lo intenta todo sobre la pista y que no se da por vencido nunca. Eso es lo que explica la ovación que se llevó el Baloncesto Fuenlabrada camino de los vestuarios después de haber anotado sólo 56 puntos en un partido como local.
Lo describió a la perfección Porfi Fisac al explicar que habíamos hecho un gran trabajo en defensa, exceptuando el primer cuarto, que habíamos sido capaces de controlar el rebote y maniatar al Barça durante tres cuartas partes del partido. Pero había faltado lucidez.
También es verdad que buena parte de esa lucidez nos la birló el Barcelona con una entrega defensiva reseñable. Y es que cualquier valoración que hagamos de nuestro equipo en el partido de ayer hay que ponerla en perspectiva y tener muy presente que el rival era el actual campeón de Liga, Copa y Supercopa.
Como también recalcó nuestro entrenador, el encuentro estuvo muy marcado por el primer cuarto. Fueron minutos en los que Navarro se mostró incontrolable, bien secundado por Lorbek. La entrada de Sergio Sánchez puso cierto freno al caudal de Navarro, pero entonces apareció Mickeal y el Barça logró la máxima distancia (22 - 41).
Lejos de entregarse, nuestro equipo se revolvió ante la adversidad y le propuso un pulso tras otro al conjunto azulgrana. Y sucedió que empezamos a ganar esos pulsos. Primero, desde la defensa, forzando malos tiros. Luego desde el rebote, evitando que los de Pascual tuvieran segundas opciones. Y con hambre para capturar los rechaces en ataque. Así logramos un parcial de 10 - 0 que puso un esperanzador 32 - 41 al poco de volver del descanso.
De ahí al final el partido se describe con el tópico de que las defensas se impusieron a los ataques. Tópico, sí; pero no por ello falso. Al ver que nuestra defensa podía con su ataque el equipo se vio capaz de meterse de lleno en el partido. Nuestros méritos atrás nos hacían merecedores de estar más cerca en el marcador, pero eso nos llevó a un exceso de ansiedad en ataque, sin olvidar la buena defensa de los barcelonistas. Así que sólo pudimos rebajar la desventaja muy a última hora, con el 56 - 62 dentro ya del último minuto. Tarde. Al final, 56 - 66.
Los aplausos finales hablan del orgullo de la afición por la entrega del equipo. Ahí está el camino a seguir en las próximas citas ante rivales que no irán tan sobrados de talento como el Barcelona. Si queremos sacar provecho de las dos próximas jornadas en los campos de Murcia y Santiago de Compostela habrá que repetir el trabajo defensivo de ayer.
Fuente: Departamento de Comunicación del Baloncesto Fuenlabrada.

































