Cuando había transcurrido el primer minuto de partido, y con el Palacio de los Deportes aun a medio llenar, el Madrid volaba por encima del Lagun Aro y mandaba por 9-0. La visión de Rudy, que repartió seis asistencias, más que Llul y Sergio juntos, y el acierto exterior de Carlos Suárez y Mirotic fueron la seña de identidad de los de Pablo Laso, que dejaron casi finiquitado el partido al término del primer cuarto con un demoledor 25-12.
Sito Alonso había probado todos los ajustes posibles para frenar el rodillo blanco, pero solo Panko y Baron respondían desde la distancia. Los vascos se acercaban tímidamente en el marcador cuando una falta intencionada de Ibaka y una técnica a Suárez se convirtieron en un carrusel de tiros libres. Estas acciones enrarecieron el ambiente y propulsaron al Lagun Aro a cuajar un parcial de 2-17 y dar la vuelta al partido. Adeleke y Panko comenzaban a encontrarse cómodos en la pintura madridista y Javi Salgado gestionaba con veteranía los mejores minutos del equipo guipuzcoano en el Palacio. Al Madrid le bastaron unos pequeños ajustes en defensa y un triple de Llul cuando expiraba el tiempo reglamentario para volver a la decena de puntos de ventaja y cortar la reacción de los vascos.
A la vuelta del descanso las defensas se impusieron en ambas zonas. Los de Laso no terminaban de controlar el ritmo del partido, que caía en una desidia impuesta por el Lagun Aro que no beneficiaba a nadie. Con Adeleke y Doblas maniatados, la batería de interiores del Madrid comenzó a imponer su diferencia de centímetros y el partido comenzó a decantarse a favor del Madrid. Begic y Tomic se mostraban tan solventes como de costumbre dominando ambas zonas, Llull y Rudy comenzaron a carburar y hasta Serge Ibaka dio minutos de calidad en su todavía período de adaptación.
El partido entró en el último cuarto con la espada de Damocles sobre la cabeza del Lagun Aro, que se puso en manos de la inspiración de Baron y la eficacia de Panko a espera de que el Madrid se volviera a atragantar. Un leve cortocircuito en el ataque blanco propició el último arreón de los guipuzcoanos, que volvieron a meter el miedo en el cuerpo al Palacio. Pero en los minutos finales, y pese a que el 68-62 a falta de cinco minutos del final auguraba tensión, apareció Nikola Mirotic para anotar seis puntos consecutivos sellando la séptima victoria en liga y manteniendo el co-liderato con el Barcelona.
RESUMEN ACBTV

































