Fue un mano a mano entre Fitch y el también estadounidense Jenkins.. En cuanto el jugador del Unicaja se sentó, el equipo malagueño perdió su lucidez ofensiva, no así el alemán, que tuvo como arma a Jenkins. El acierto del Bamberg fue demoledor en la primera parte y tras el primer cuarto (23-24) no bajó el ritmo lo más mínimo.
Parcial de 2-20
El problema es que en el Unicaja no estaba ya Fitch, y Freeland volvió a mostrar detalles de que no se encuentra en su mejor forma. La superioridad de los aleros alemanes y la insistencia de Jenkins le hicieron un verdadero roto al equipo, que se vio fuera del partido tras encajar un parcial demoledor de 2-20 hasta el 25-42. Mateo reaccionó con un triple cambio (Freeland, Zoric y Rowland), que junto a Blanco y Fitch fueron los elegidos para reconducir la situación. La fórmula fue acertada porque el Unicaja recuperó la esencia de su juego: una buena defensa para poder correr. Y corrió. Poco a poco fue enjugando la renta visitante con acciones rápidas y espectaculares, culminadas con un impresionante mate de Rowland. Bonito, pero insuficiente, porque, aunque llegó al descanso con un esperanzador 40-46, la pájara tras el paso por los vestuarios fue tremenda. Sin duda, inesperada a tenor de lo visto al final del primer tiempo.
El Unicaja dejó con vida a su rival y en un abrir y cerrar de ojos se encontró otra vez diez puntos por detrás (44-54). La razón, la entrada en el partido de Brian Roberts, posiblemente el jugador con más talento del rival y que estaba perdido en el banquillo visitante. El Unicaja aceptó el reto al comienzo del partido, pero estaba ante un rival sin grandes estrellas, pero que si por algo se caracteriza es por ser capaz de mantener un elevado ritmo desde el salto inicial hasta el último segundo. Y lo estaba haciendo.
Sin la indispensable aportación de sus hombres altos, el Unicaja optó por 'abrir el campo' como casi último recurso para dar caza s su rival. Llegaron los triples de Garbajosa y Freeland (3) y se acercó al Brose, pero no lo suficiente (61-67). De nuevo lo dejó con vida. Demasiadas oportunidades para un rival que llegó al partido escaldado tras perder la semana pasada en el último segundo ante el CSKA. El equipo alemán sentenció desde el perímetro con tres triples de Jacobsen (65-77, minuto 36). Quedaba mucho por jugar, pero el atasco del Unicaja era evidente. Todo lo contrario que su rival, que movió perfectamente el balón. Siempre encontrando la mejor opción. Recuperó los puntos de Jenkins, controló el juego con Roberts y percutió una y otra vez con Slaughter contra los pívots del Unicaja.
El equipo malagueño estaba desbordado. Lo de retener el 'basket average' era una quimera tras ganar solo por un punto en Bamberg. La Euroliga está hipotecada. En Zagreb está la clasificación.

































