El Blancos de Rueda Valladolid sigue sin mostrar señales de mejora y el tiempo se agota.
En un partido de vital importancia, como los que restan hasta final de temporada, el conjunto vallisoletano no opuso resistencia a un CAI Zaragoza que vino, vio y venció sin despeinarse, logrando su mayor diferencia como visitante (58-73). El equipo de José Luis Abós, bajo la batuta insuperable de Carlos Cabezas, se fue abriendo diferencia gracias al control de los rebotes y al acierto en el tiro exterior.

El primer cuarto fue la presentación de las intenciones de cada equipo, el equipo maño poniendo mucho oficio defensivo y buscando anotar fácil, mientras que el conjunto local parecía haber olvidado la intensidad y el acierto en el vestuario. Bracey Wright cerró el primer cuarto anotando 12-21.
El segundo cuarto fue un calco del primero. Se sucedía una cadena de errores de todo tipo que permitió al CAI Zaragoza seguir aumentando su ventaja (29-43) y con Cabezas que dibujaba la dirección perfecta en cada ataque.

La reanudación pedía un cambio de actitud que llegó. De la mano de Robinson los locales aplicaron un parcial de 14-6 que permitía soñar con la victoria a los allí presentes (43-49). Abós pidió tiempo muerto y arengó a sus chavales. El conjunto maño aprovechó la cuarta falta de Borchardt y recuperó una renta de 11 puntos que acabó con el Blancos de Rueda hundido y derrotado.
El último cuarto fue un intercambio lento de canastas, y sirivó para que el público señalara al entrenador local, Luis Casimiro, como máximo responsable del declive de un equipo que nunca tuvo oportunidad de luchar por la victoria y para el que espera un difícil camino hacia la permanencia.
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