Indignado, enojado, enfadado, alterado, cabreado e infinidad de palabras que terminan en “ado”, todas para describir sensaciones negativas.
La foto que ensalza este articulo, no podrá repetirse. No por el resultado, que ojala, si no por que el partido no se disputara en un estadio de futbol. Sin videomarcador, sin 8000 espectadores, sin megafonía decente, sin túnel de vestuarios, sin el aficionado pegado a la banda, sin la magia tan especial que tiene el Estadio de Vallecas animando a sus chicas, esas a las que casi nadie hace caso, pero que todos se interesan por el resultado, ansiosos de que muchas veces sea la única alegría que da el club en tantos y tantos fines de semana negros.
Jugadoras que se han rebajado el sueldo, que han seguido luchando contra viento y marea a pesar de los impagos, que sacaron fuerzas de flaqueza cuando nadie daba un duro por ellas y volvieron a ganar la liga. Las mismas jugadoras que llegan a entrenar después de sus 8 horas de trabajo, o de sus pertinentes horas de clase y se recorren el país de arriba abajo en viajes más propios de la Guía Michelin, que de un equipo de futbol de primer nivel estatal y que cada año llega mas lejos en Europa.
Hace aproximadamente una semana, el presidente de la entidad, Raúl Martín Presa pedía mas apoyo para el equipo femenino, ese equipo al que no pudimos terminar de narrar el pasado Miércoles 12 de Octubre contra el Llanos de Olivenza, por que en el minuto 92 se nos acabo la batería del portátil, leéis bien. No disponíamos ni de un enchufe ni de una simple mesa (Podcast aquí : http://www.ivoox.com/ciudad-deportiva-04-audios-mp3_rf_838758_1.html).
No puedo imaginar el momento en que Jose Ramon Hernandez, entrenador del equipo ( y profesor de instituto) comunicaba a jugadoras como Paloma Lázaro o Alba Mellado, canteranas que vieron el partido del pasado año desde la grada, que en esta ocasión, cuando las protagonistas son ellas, el partido se va a disputar en la Ciudad Deportiva por que el césped se estropea.
Ese mismo césped del Estadio de Vallecas, que SI se estropea por que 31 mujeres lo utilicen durante 2 horas, y que NO se estropea por que 25 hombres hagan uso de el todos y cada uno de los viernes del año , en los entrenamientos rutinarios pre-partido que el primer equipo masculino realiza.
Y esto a su vez, no es mas que otro clarísimo ejemplo de algo que un buen amigo de las ondas me enseño no hace mucho (gracias Sergio Brau): “Como casi siempre pasa, las jugadoras están muy por encima de los dirigentes que las gestionan”.
































